Trayectorias ¿finales?

Ante el vacío de respuestas y la desesperación acumulada desalojo tras desalojo, parte del grupo optó por regresar al país que les había expulsado, pues consideró que “es mejor una tumba en su propio país que en otro”. Los últimos días de albergue en una escuela de Fe y Alegría fueron agobiantes. El tiempo se fue agotando sin soluciones visibles. Algunos tomaron camino en solitario y una parte del grupo asumió el riesgo de salir de Ecuador por sus propios y limitados medios en busca de un tercer país. Desde lugares inciertos envían testimonios, un año después, sobre cómo siguen buscando protección.

“Parecemos nómadas vagando, dando vueltas en búsqueda de protección. Nos tocó salir a protegernos nosotros mismos porque a pesar de las pruebas y los papeles sobre nuestro peligro las entidades nos dieron la espalda”.

“Los temores nos obligan a buscar refugio para vivir tranquilos en otro lado pero al no lograrlo, toca regresar y es pesado. Una cosa es contar y otra vivirlo. Quisiera olvidarme de todo esto pero es imposible. Estar en Colombia es como estar encerrado, agachando la cabeza y escondiéndose”.

“Este año que ha pasado en nuestras caras hemos visto que llevaron a otras personas a un tercer país. Si [las instituciones] hicieran un repaso de la situación de las personas a las que no les brindaron ayuda… Estamos sin rumbo alguno en pro de una protección individual. Yo para mi estrategia de sobrevivir me las invento como sea. El miedo me ha enseñado muchas cosas pero por la falta de recursos no he tomado un vuelo. Muchos estamos esperando en varios países, se nos está yendo la vida sin tener estabilidad”.

A pesar del peligro inminente, quienes tenían menos posibilidades de avanzar hacia otro país tuvieron que desandar la ruta por el suroccidente colombiano. Unxs intentaron encontrar apoyo en la Unidad de Víctimas en Bogotá y terminaron regresando de nuevo a la frontera. Otrxs salvaguardan su vida en ciudades principales de Colombia, mientras juntan el dinero para salir otra vez. Y algunxs más llegaron hasta territorios insospechados y desconocidos en la región.

“Nos tocó andar mucho, la gente dice cómo pero no bien. Nos fuimos llevando la sorpresa y yendo por escalas. Había que ir ofreciéndose para cargar y hacer lo que la gente no le gusta hacer para seguir avanzando, muchos estamos esperando que pase la pandemia y solo dios sabrá a donde vamos a llegar”.

La mayoría alimentan todavía la idea de encontrar un lugar seguro para mantenerse con vida y contemplan nuevas trayectorias, aún cuando las estrategias para llegar parezcan también arriesgadas, hostiles y hasta mortales.

“Salimos del país a donde sea, digamos que hacia Alemania, tratando de mostrar que uno está bien y donde se haga escala se entrega uno con documentación para pedir el refugio, muchos lo han hecho con el núcleo familiar, aunque para un hombre solo todo es más duro, piensan que falsificó documentos o yo no sé, pero no hay derechos humanos”.

“Le aconsejan a uno que reúna su transporte y vaya a México y demostrando lo que está pasando allá si nos ayudan. Lo que nosotros necesitamos es que nos acojan y ser libres, andar sin miedo y sin preocupación. En México nos muestran las rutas y hay unos riesgos muy grandes allá, es muy peligroso porque hay un tren y a veces se pierde la plata y hasta la vida pero la impotencia nos lleva hasta todo eso”.

Estar sin lugar y vivir en alerta sobre cuándo dar el siguiente paso es agotador física, emocional y económicamente. Ecuador, a pesar de su normativa progresista en el papel, sigue sin estar listo para ser el destino que brinde protección y seguridad a quienes huyen del conflicto armado colombiano.

“Yo he entrado en un círculo de mi vida del que no sé cuándo voy a salir. Yo me encuentro en peligro y más de lo que cualquiera puede pensar. A mi me tocó llenarme de fe en dios y lograr un autocuidado porque a uno nadie lo cuida, a uno lo utilizan como si fuera un negocio para mantener a muchos funcionarios que viven de los refugiados”. 

 ¿Cuántos campamentos hacen falta para revisar las condiciones reales en las que ocurre el refugio? La firma del acuerdo de paz en Colombia en 2016 está lejos de ser el final de la guerra. Ecuador inevitablemente sigue estando del otro lado de la frontera. IGR

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La vida en dónde

18 de mayo, 2020: la Corte Constitucional de Ecuador selecciona la resolución que negó medidas cautelares al colectivo de personas refugiadas colombianas (2 de agosto, 2019) en base a cuyos testimonios hemos construido este archivo. El colectivo había solicitado dichas medidas para evitar ser desalojados de albergues municipales que ocupaban en ese momento. Hoy, la Corte Constitucional debe emitir una sentencia en la que revise si la actuación del juez fue adecuada a principios y derechos constitucionales. Esta puede ser una oportunidad para que la Corte Constitucional, como el máximo órgano de justicia del país, determine los alcances de la protección a las personas refugiadas en Ecuador.